El desempleo, las condiciones laborales y los salarios son de los indicadores que más preocupan a nuestra sociedad y, en concreto, a la población activa. Pero si debemos hablar de un segmento de la población que observa con mayor preocupación estas variables del mercado laboral, ese es el grupo de jóvenes de entre los 16 y 25 años. Pertenecen a la denominada generación Z, la cohorte demográfica formada por aquellos que nacieron en el periodo 1994-2010, y son, con diferencia, la parte de la población activa más afectada por la destrucción de empleo, la precariedad laboral y los bajos salarios.

En este artículo vamos a analizar la situación de estos jóvenes entre 16 y 25 años en el mercado laboral español. En una siguiente entrada trataremos el grado de inclusión social en el que se encuentran. Y, por último, concluiremos en una tercera edición con la brecha de género observada en el mismo grupo poblacional.

El paro juvenil

Para analizar convenientemente el desempleo de la generación Z, primero es bueno saber la distribución de la tasa de paro por edades. Cuando acudimos a los datos que nos proporciona Eurostat, comprobamos que los jóvenes tienen un serio problema con la desocupación.

La prueba de ello es el dato de desempleo de diciembre de 2019 que se ve en el gráfico. El 30 % de la población activa menor de 25 años está en paro, superando la tasa de desempleo total (13,7 %) y el porcentaje de personas activas sin trabajo entre 25 y 74 años (12,5 %). Es decir, los jóvenes son los que menos trabajo encuentran en España.

Millennials vs generación Z

Una vez que hemos observado que la generación Z tiene motivos suficientes para preocuparse por los datos del paro, veamos la evolución del porcentaje de desempleados jóvenes desde la crisis para comparar la generación Z con sus antecesores, los millennials (o generación Y).

De acuerdo al gráfico, parece que los millennials tuvieron menos suerte en comparación con la generación Z. La crisis de 2008 incrementó la tasa de paro de los jóvenes millennials hasta llegar al máximo del 55,5 %. A medida que aumentaba la población de la generación Z en edad de trabajar que buscaba trabajo, el desempleo disminuía ligeramente hasta el 32,6 % que tenemos en la actualidad. Por tanto, aparenta haber una mejora para los jóvenes de ahora.

El caso de España en la Unión Europea

Sin embargo, en el momento en el que equiparamos esta última cifra con la de los 27 países de la Unión Europea (tras el Brexit), España no obtiene un resultado positivo.

Aunque España haya mejorado sus datos en desempleo juvenil, comparando el porcentaje de desempleados menores de 25 años del tercer trimestre de 2019 con el mismo dato en los países vecinos de la UE, comprobamos dos aspectos importantes: Primero, que superamos la media de desempleo de la UE en casi 17 puntos porcentuales. Segundo, que somos la segunda economía de la Eurozona con mayor tasa de paro juvenil. Solo nos supera Grecia con una tasa del 34,2 %.

¿Qué hay del desempleo de los jóvenes que poseen estudios superiores?

Según el último dato de Eurostat, el 21,7 % de la población activa de entre 20 y 24 años que posee un título superior no encuentra un empleo. El dato mejora sutilmente con respecto al anterior comentado. Italia (25,2 %) supera nuestro porcentaje y Grecia (40,8 %) casi lo duplica. No obstante, también vemos aquí que la tasa supera a la media de la UE, lo cual no deja de ser preocupante.

En resumen, el mercado laboral que se ha encontrado la generación Z nada tiene que ver con el que tuvieron que afrontar los millennials. No obstante, a pesar de la mejora en los datos de desempleo juvenil actuales, España continúa con altos niveles de paro en comparación con el resto de economía de la UE.

Los jóvenes con empleo y las características de sus contratos

En el lado opuesto se encuentran los jóvenes empleados. Una vez superada la barrera de la desocupación, este grupo de la generación Z se encuentra con nuevos problemas que afrontar. En general, podemos clasificarlos en dos grandes dificultades: el tipo de jornada laboral y el nivel de los salarios.

Temporalidad y tipo de jornada

La temporalidad es el primer factor característico en España. Según el último dato de Eurostat, el porcentaje de jóvenes con un empleo temporal entre 20 y 24 años sobre el total de la población ocupada fue del 63,3 %. Esto es, más de la mitad de los jóvenes ocupados poseen un contrato temporal. Es la tasa más alta desde 2014, que fue de un 69,5 %. En el mismo año (2018), la tasa de temporalidad de la generación Z fue del 39,1 % en la UE.

El segundo factor importante es el tipo de jornada. Los datos reflejan un porcentaje de contratos a tiempo parcial relativamente escaso para los jóvenes españoles, si lo comparamos con las cifras de nuestros países vecinos como Francia e Italia, o incluso con Dinamarca y Suecia, donde la jornada a tiempo parcial es el tipo de jornada predominante para los jóvenes.

Dentro del porcentaje de los jóvenes españoles con jornada parcial, es interesante observar la tasa de involuntariedad. En otras palabras, qué porcentaje de los jóvenes tienen jornada a tiempo parcial, cuando en realidad tienen preferencia por una jornada a tiempo completo y no pueden conseguirlo.

Atendiendo al gráfico, el 50 % de los jóvenes con empleo a tiempo parcial en España lo tienen involuntariamente. Solo superan este número Francia e Italia. Por lo que, volviendo al gráfico 5, es viable afirmar que la mitad del empleo juvenil español con contratos parciales posee una jornada de este tipo, porque no tiene acceso a una jornada completa.

Distribución de los salarios según el tipo de jornada

Este es el último dato clave que necesitamos saber para comprender la situación de la generación Z en el mercado laboral actual. Para ello, nos serviremos del gráfico de abajo. En el eje de abscisa, se encuentran los deciles de salario bruto mensual en euros. En el eje de ordenadas, aparece el porcentaje de asalariados según el tipo de jornada que representa a cada decil de renta mensual.

Del total de trabajadores jóvenes entre 16 y 24 años, el 70 % de los que tienen jornada a tiempo parcial ganaron menos de 700 € al mes. El 91,9 % de los trabajadores jóvenes a tiempo parcial no llegaron al actual Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 950 € al mes. Finalmente, solo el 10 % de los asalariados jóvenes a tiempo completo con mayores salarios brutos superó el salario bruto medio mensual del total de los trabajadores, que se situó en 1.944,42 € en 2018 (ver aquí).

En definitiva, la mayoría de los jóvenes empleados de la generación Z se caracterizan por tener trabajos temporales, mayoritariamente a jornada completa, en los que sus salarios se encuentran muy por debajo del resto de grupos de edad.

Primera conclusión sobre la precariedad de la generación Z

El mercado laboral español se encuentra muy difícil para los jóvenes menores de 25 años. Toda la generación Z no está en edad de trabajar aún, por lo que habrá que estar atentos a la evolución del mercado de trabajo a medida que se van incorporando a la población activa. Sin embargo, tanto los desempleados como los ocupados jóvenes tienen tres grandes problemas en la actualidad.

Paro, temporalidad y bajos salarios

En primer lugar, la tasa de paro tan alta que hay para este segmento de la población. A pesar de que las circunstancias han mejorado respecto al contexto de crisis que tuvieron que encarar los millennials, la tasa de paro de los jóvenes en España encabeza la clasificación europea junto a Grecia. Igualmente, encabezamos con Italia y el país heleno la tasa de desocupación de los jóvenes con estudios superiores.

En segundo lugar, la temporalidad de los contratos. Primero, imposibilita a los jóvenes poder estabilizarse. Después, incentiva a las empresas a ofrecer más empleo a jornada parcial, forzando ocasionalmente a los jóvenes a tener que quedarse con un puesto de estas características.

En tercer lugar, la remuneración de los empleados jóvenes. Casi la totalidad de los asalariados menores de 25 años con jornada a tiempo parcial obtienen una remuneración menor que el SMI, y muy pocos con jornada completa llegan a percibir al menos el salario medio bruto del total de los trabajadores.

En suma, como dice aquí Javier G. Jorrín, aunque la situación de los jóvenes en el mercado laboral ha mejorado levemente en los últimos años gracias a la recuperación, su economía ha sufrido tal desplome que está lejos de volver a los niveles precrisis.

Continuaremos en la próxima entrada sobre la inclusión social de los jóvenes.

Francisco Javier de Tena