Por amor al arte

Cuaderno de Bitácora, Historias de Navegantes

Luis Utor García

Por amor al arte, por amor a la poesía, por amor a los demás: por todo esto y gracias a su indudable talento, Luis Utor, conocido como Lutorgar, se inició en el mundo literario. Desde entonces, escribe con un firme propósito: aportar al mundo su granito de arena. La expresión “por amor al arte” alude a realizar una tarea por mero placer y entretenimiento, sin ningún fin más que el disfrute. Sin embargo, con sus rimas, este ceutí, no solo disfruta, sino que nos hace disfrutar y nos da una lección muy importante: si cada uno da un poquito de lo que tiene, podemos cambiar el mundo.

Heredó de su abuela un profundo amor por el verso.

Luis, estudiante de medicina, era solo un niño cuando su abuela le recitaba poemas aprendidos de la tradición oral. Escuchaba atento las rimas que ella, sin formación académica, componía y mostraba a su nieto. Ese niño pequeño la admiraba, aún la admira, y ha heredado de ella un profundo amor por el verso.  Así, siguiendo el camino de su abuela , empezó a escribir sus propios poemas. Ella se ha convertido hoy en su mayor crítica y no duda en expresar abiertamente a su nieto su disconformidad con algunas de sus rimas. Ama a sus abuelas, está orgulloso de su familia, de su origen, de Ceuta y de ser quién es, en parte, gracias a ellos.

Se esfuerza por ver siempre el lado bueno de las cosas, algo que se respira claramente en su poesía.

En un principio, la poesía le sirvió como vía de escape a situaciones difíciles que tuvo que atravesar. En la adolescencia, tuvo que enfrentarse a alguna que otra pena de amor y «curaba» su desánimo escribiendo. Aunque tras conocerlo cuesta creerlo, Luis cuenta que no siempre ha sido el joven positivo que es hoy. De pequeño era un poco hipocondríaco (un aspirante a médico hipocondríaco, la vida está llena de antítesis) y le costaba gestionar sus sentimientos si algún familiar enfermaba. Cuenta que su padre, enfermero en una planta de cuidados paliativos, a veces hablaba sobre el cáncer en casa y él directamente sentía que lo podía contraer. Gracias a la ayuda de su familia y a la de un psicólogo logró redirigir todos esos pensamientos negativos, demostrando que sí podemos cambiar aquello que no nos gusta de nosotros. Desde entonces se esfuerza por ver siempre el lado bueno de las cosas, algo que se respira claramente en su poesía.

Descubrió que con su don podía ayudar.

Precisamente fue un problema de salud lo que le llevó a publicar su primer poemario. Jugando al baloncesto sufrió una luxación en la rótula y estuvo dos semanas en cama. Las horas se le hacían eternas y, tratando de sacar algo bueno de esa circunstancia, reunió todas las poesías que, desde hacía años, había estado escribiendo. Así nació su primer libro, “Son dos noches con cuarenta”.

Luis había estado en contacto con Andex, una asociación para niños con cáncer. Allí conoció a Valeria, una pequeña de la asociación que ,sin ser consciente de ello, marcó su vida. El cariño que ella le transmitía le hizo aprender y sentir un profundo amor e interés por estos niños. Alimentadas por estos sentimientos, sus ganas de ayudar crecieron. Descubrió que con su don, con la poesía, podía hacerlo, tal vez no podría conseguir grandes cambios, pero sí transformar las realidades de estos niños que necesitaban ayuda. Decidió donar todos los beneficios de su libro a Andex, algo que continúa haciendo a día de hoy.

Consigue crear una poesía que emociona y conmueve.

Con su segundo libro, “Por Amor al Arte”, no solo pretendía compartir su obra, quería ayudar más a esta asociación. Así, con la experiencia del primero, trabajó muy duro para crear un producto más profesional, estético y potente. Intentaba superarse a sí mismo, buscando, a su vez, aumentar los fondos que destinaría a esta causa. En el poemario, se aprecia la evolución de Luis como persona, los poemas tristes quedan relegados a un segundo plano y el espíritu positivo que hoy dirige su vida se respira en cada página del libro. Habla de enfermedades, habla de los niños que ha conocido en la asociación, habla de momentos personales muy delicados, pero siempre intentando transmitir todas las cosas buenas que rodean a cualquier situación de nuestra vida. Inspirando sus poemas en la vida y tomando, a veces, las métricas de las letras del Carnaval de Cádiz consigue crear una poesía que emociona y conmueve.

Quiere ser médico, especializarse en pediatría o en psiquiatría, dice que la poesía es solo un hobby, algo que hace por amor al arte. Pues, por amor al arte está ayudando a muchas personas, por amor al arte está dejando hoy en nuestro Cuaderno de Bitácora un mensaje de esperanza, por amor al arte está soñando con un mundo mejor, así que… ¡Bendita sean las cosas que se hacen por amor al arte!

Lola Curiel