¿Paradoja verde?

En 2012 el economista Hans-Werner Sinn publicó uno de los libros más polémicos de los últimos años: la paradoja verde (The Green Paradox). En él, el autor expone la idea de que el anuncio, planificación y puesta en marcha de políticas climáticas para un futuro reciente, como impuestos al carbono, pueden tener el efecto contrario al que se desea realmente. Esto es, que lleven a un aumento de las emisiones generada por la aceleración en la extracción de fuentes de energía fósiles como el petróleo antes de la ejecución del plan climático. En el mercado, los efectos se representarían de la siguiente manera:

 

Figura 1. Impacto del anuncio de un impuesto al carbono en los precios y las reservas extraídas. Fuente: Jensen, S. et al. (2015)

En un caso hipotético en el que un país o un grupo de economías anunciara para 2030, por ejemplo, un impuesto al carbono sobre los precios y las cantidades extraídas de crudo, los productores decidirían agotar en el menor tiempo posible las reservas que tuvieran de petróleo para maximizar el beneficio antes de la puesta en marcha de la política impositiva acordada. Paulatinamente, esto generaría un aumento del precio del barril de Brent hasta que las existencias de este recurso se agotaran en el largo plazo. Las consecuencias más directas serían el incremento fuerte y repentino de las emisiones de CO2 y los grandes beneficios que obtendrían estas economías extractoras y vendedoras de petróleo.

La información importa

El cambio climático es uno de los problemas que más preocupa a la población mundial y está presente en los medios frecuentemente. No solo eso, sino que también cada vez vemos más eventos y foros gubernamentales dedicados a debatir e intentar reunir los apoyos necesarios para mitigar los efectos del calentamiento global. Estamos al tanto de todas las medidas de mitigación que se tienen pensadas para los próximos años. En ‘todos’ también debemos incluir a aquellas economías y empresas que producen y exportan fuentes de energía fósiles como el petróleo. Por ejemplo, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Esto puede que no sea del todo positivo.

Pero ¿se está dando verdaderamente este problema? Para comprobarlo, vamos a analizar brevemente el mercado actual de petróleo mundial y las previsiones de este para los años venideros. Así, observando la evolución de la oferta, la demanda y los precios de este recurso energético podemos extraer algunas pequeñas conclusiones sobre la realidad de esta teoría en la actualidad.

Oferta de petróleo mundial

Un año de recortes en la producción de crudo

En uno de sus últimos informes, el Banco de España expuso los factores explicativos de la evolución del mercado de petróleo. A lo largo de 2019, el precio del Brent se incrementó un 40 % entre el cierre de 2018 y finales de abril de 2019, donde llegó a los 75 $ por barril de Brent. Según la institución bancaria, las causas fueron principalmente tres.

Por un lado, las reiteradas sanciones a Irán por parte de Estados Unidos son un factor importante. Esta reanudación supuso detener adquisiciones de petróleo procedentes de este país. Como resultado, el estado iraní redujo la producción de petróleo en aproximadamente una tercera parte.

Por otra parte, los recortes de producción de la OPEP también favorecieron el aumento del precio del barril de Brent.

En diciembre de 2018, la OPEP pactó una reducción en la elaboración de petróleo de 1,2 millones de barriles al día (mb/d), un 1,2 % de la oferta mundial de petróleo. El propósito era tratar de poner un suelo al precio del barril de en torno a los 60 dólares (Banco de España, 2019). Cuando el acuerdo se llevó a cabo, la reducción fue de 1,6 mb/d y no de 1,2 mb/d.

El último pacto de la OPEP para recortar la extracción de crudo fue a principios de diciembre de 2019, donde se acordó disminuir la producción en 500 mil barriles diarios (0,5 mb/d). El objetivo está siendo el mismo: hacer frente a la caída de la demanda prevista para, al menos, el primer trimestre de 2020. Así, en total, la OPEP ha disminuido un 1,7 % la oferta global de petróleo (Cinco Días, 2019).

Por último, la disminución en la producción de petróleo de Venezuela ha sido otro de los desencadenantes de esta situación. La extracción de petróleo de Venezuela lleva reduciéndose desde hace veinte años. Pero, desde 2016 hasta 2019 la reducción ha sido la más acentuada. La producción cambió de 2,3 mb/d en enero de 2016 hasta 0,8 mb/d en abril de 2019. Aquí el contexto es importante, y en Venezuela las discrepancias políticas y las sanciones estadounidenses están jugando en su contra.

La otra cara de la moneda: Estados Unidos

Aparte, en el escenario mundial encontramos como gran productor de crudo a Estados Unidos, que continúa aumentando su extracción y volumen de exportaciones de barriles de petróleo

 

Figura 2: Producción e importaciones netas estadounidenses del petróleo crudo. Fuente: BBVA Research y Haver Analytics

Desde 2013, el país norteamericano comenzó a producir más crudo del que adquirió fuera de sus fronteras. A partir de 2016, esta diferencia ha ido aumentando. Cada vez EE. UU. necesita menos petróleo extranjero. Todo apunta a que Estados Unidos pueda llegar a posicionarse como mayor potencia global productora y exportadora de crudo.

Demanda de petróleo mundial

El dinamismo del mercado lo ha protagonizado, sobre todo, la oferta. Por tanto, del lado de la demanda podemos describir menos novedades.

En 2019 se percibió un ligero aumento de la demanda de petróleo. El crecimiento económico de la mayoría de los países que más demandan crudo de la OCDE y de aquellos que no son de la OCDE, como China e India, pudo ser el factor del alza de los precios del lado de la demanda.

Las estimaciones de diversos organismos apuntan a que la demanda seguirá creciendo, pero progresivamente con menos fuerza. Según el último informe mensual de la OPEP (enero), la demanda en 2020 se revisa a la baja en 0,1 millones de barriles al día con respecto al informe del mes pasado. Esto supone situarse en 29,5 millones de barriles al día, 1,2 millones de barriles al día menos que en 2019.

En el entorno global actual, las tensiones comerciales acrecientan las dudas sobre el crecimiento de la demanda mundial de petróleo. Por ello, las previsiones tienden a ser prudentes.

¿Qué podemos interpretar del mercado actual de petróleo y su relación con la paradoja verde?

Los datos y previsiones de hoy

Durante 2019 hubo un importante incremento del precio del barril de petróleo hasta abril. En junio, el Banco de España apostaba por la estabilización de los precios a medio plazo a expensas de las previsiones de la demanda, ya que tenía en cuenta factores como la oferta no convencional de Estados Unidos y la cantidad excedente de crudo de Rusia y la OPEP.

A partir de las medidas de la OPEP y del contexto geopolítico global, el precio ha evolucionado al alza, pero siempre rondando los 60 dólares por barril de Brent. Aunque las últimas previsiones de la Administración de la Información Energética de Estados Unidos (EIA por sus siglas en inglés) apuntan a que el precio del crudo disminuirá en la primera mitad de este año, también prevé que desde la segunda mitad de 2020 hasta el año 2021 se espera que el precio del petróleo vuelva a crecer.

Todo dependerá de las tensiones comerciales, la situación geopolítica global y la demanda global de petróleo. No obstante, es viable afirmar con los datos actuales y las previsiones realizadas que, por el momento, no parece haber indicios del comportamiento del mercado de petróleo que describe la paradoja verde. Los principales países productores y exportadores de petróleo no han disminuido drásticamente todavía sus reservas comprobadas ni se prevé que comiencen a hacerlo.

La incertidumbre de mañana

La guerra comercial entre China y Estados Unidos, las decisiones estratégicas de la OPEP, las sanciones a Irán y a Venezuela, el crecimiento económico global (sobre todo de las economías que más demandan este recurso energético), y acontecimientos como los ataques a los barcos petroleros que transitan por el Golfo Pérsico y el Mar Rojo, el ataque de septiembre de 2019 a la infraestructura energética de Arabia Saudita, o las recientes tensiones entre los Estados Unidos e Irán son los factores claves que explican los últimos movimientos en el mercado petrolífero. El anuncio de políticas climáticas enfocadas en la descarbonización y uso de energías limpias y renovables aún no ha generado el impacto que se describe en la teoría de Hans-Werner.

¿Puede deberse a que aún es demasiado pronto? ¿Quizás se deba a que aún no hay consenso global para mitigar los efectos del cambio climático? ¿La decisión de Trump de dejar a Estados Unidos fuera del Acuerdo de París puede haber dado razones a la OPEP para no preocuparse por el mercado de petróleo? Habrá que estar atentos a los siguientes encuentros gubernamentales, como el reciente Foro de Davos, al nuevo proyecto de la Comisión Europea, el denominado ‘Green Deal’, y a las últimas noticias internacionales para poder analizar mejor el porqué.

Francisco Javier de Tena