El mundo ha sucumbido ante la pandemia del virus COVID-19 y la recesión económica global ya es una realidad. Ante la expansión internacional del coronavirus, países de la UE como España declararon el estado de alarma e iniciaron un proceso de confinamiento de, al menos, 15 días. Como consecuencia, los mercados bursátiles estallaron la semana pasada.

La semana que lo cambió todo

Tras la rebaja de los tipos de interés en torno al 0 % por parte del Banco Central Europeo (BCE) y las declaraciones de Christine Lagarde, el pánico entre los inversores se abrió paso y las bolsas de valores de Europa y Estados Unidos vieron como sus activos se desplomaban estrepitosamente, siendo una de las peores semanas bursátiles de la historia.

El índice global del mercado de capitales de Bloomberg mostraba pérdidas del valor de 4 billones de dólares en los mercados bursátiles de todo el mundo. En España, el IBEX-35 sufrió la mayor caída de su historia hundiéndose un 14,06 %.


El domingo 15 de marzo, la Reserva Federal (FED, por sus siglas en inglés) aplicó también la política monetaria expansiva de reducir los tipos al 0 % y, mediante una acción coordinada con los seis principales bancos centrales del mundo, la FED ejecutó una orden de provisión de liquidez al sistema para asegurar la estabilidad financiera. Sin embargo, el lunes 16 los mercados financieros de todo el mundo – recalcando los de EE. UU. y España – abrieron con pérdidas, mostrando el pavor de los inversores ante un futuro incierto.

Ahora, el parón productivo, la reducción de la demanda y la caída de la inversión obliga a los diferentes países del mundo a tomar medidas drásticas.

Medidas adoptadas en los países europeos

La mayoría de los países de la eurozona han respondido al coronavirus de manera similar. Se ha generalizado el estado de alarma. El aislamiento social y el cierre de centros educativos, de ocio y cultura se ha puesto comúnmente en marcha como medida para aplanar la curva (ver aquí para más detalles).

No obstante, Italia, España, Alemania y Francia – los países con mayor número de infectados en Europa – han ejecutado políticas de mayor profundidad.

Por ejemplo, los movimientos en estos países están más restringidos que en el resto. Mayoritariamente, los ciudadanos solo pueden desplazarse para proveerse de alimentos, trabajar (en caso de no poder hacerlo en casa), o acudir a farmacias. Y en España y Francia, el gobierno ya ha comunicado movilizaciones de 220 y 300 mil millones de euros, respectivamente, para evitar la quiebra de empresas y proteger a los trabajadores.

El papel de la UE

En contraste con la dinámica de respuesta de los países miembros, la Unión Europea parece estar haciendo menos de lo que se espera de ella.

El lunes 16 de marzo, todos esperábamos de la UE políticas contundentes para amortiguar conjuntamente los efectos del coronavirus en la eurozona, pero nada de eso. La declaración de la UE ante la situación fue un verdadero jarro de agua fría. Solo incrementó la gran incertidumbre que ya existía en los mercados. Y este último es el verdadero problema en el que debemos fijarnos.

Si la UE no toma ya las medidas que se esperan de ella y sigue en la misma línea de inacción, quizás podamos ir despidiéndonos del proyecto europeo. La popularidad de la UE antes de la expansión del coronavirus no estaba en su mejor momento. Por tanto, la ausencia de respuesta por parte de los órganos del Eurogrupo podría ser la gota que colme el vaso.

 

Sin embargo, aún hay tiempo de reacción. Escaso, pero lo hay. ¿Y cuáles son ‘las medidas que se esperan de ella’? Pues varias. Todas ellas procedentes del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). La más óptima en estos momentos es la emisión de eurobonos o ‘coronabonos’, tal y como lo comentan Antonio García Pascual, Aitor Erce y Toni Roldán en su última tribuna en El País (ver aquí).

Por qué los eurobonos son tan importantes en este momento

Los eurobonos son títulos representativos de deuda emitidos por los países europeos con el fin de aumentar la liquidez. Su misión es reforzar el sistema financiero europeo y solventar los problemas de deuda soberana a corto plazo. Evitar asimismo que la prima de riesgo de los países europeos se dispare. Es un bono del Estado, como los que recientemente han consensuado emitir España y Francia para adquirir la financiación y afrontar esta crisis, pero a nivel supranacional y a un menor coste.

¿Por qué sería tan importante emitirlos? Básicamente por una única razón: La deuda emitida sería asumida mancomunadamente por todos los Estados miembros de la UE. Es decir, se mutualizarían los riesgos y permitiría pedir prestado a un tipo de interés más reducido. Es justo la idea opuesta de que ‘cada palo aguante su vela’. Implicaría que los países de la eurozona con menor ratio de deuda sobre el PIB y menor coste de financiación afronten el riesgo de la misma manera que aquellos con mayores tasas de interés y deuda pública. En este caso podría evitar la insolvencia de muchos países miembros y sería una herramienta muy útil para afrontar los efectos económicos de la expansión del coronavirus.

La UE y sus mecanismos fueron diseñados para estos momentos

Ángela Merkel ya se negó una vez a usar los eurobonos después del crac de 2008. Ahora se lo está planteando. Sabe que el contexto es muy diferente al de entonces. Sabe que es el momento de aplicar el principio moral del ‘whatever it takes’ de Mario Draghi.

Uno de los principios básicos del origen del proyecto de la Unión Europea fue el de la solidaridad. Los Estados miembros no cedieron soberanía política y económica a la UE por casualidad. Cedimos para ayudarnos y ayudar a otros en caso de necesidad bajo el mismo nombre, para ser reconocidos como europeos y no como inmigrantes o forasteros. Cedimos para contribuir juntos a un plan común de crecimiento y desarrollo sostenible.

La economía mundial se ha encontrado con un ‘cisne negro’ que ha hecho tambalear los cimientos de nuestra sociedad. Si hay un momento clave para la UE, es este. No desaprovechemos esta oportunidad. Mostremos al mundo lo que es verdaderamente la Unión Europea. Fue diseñada específicamente para estos momentos. Emitan eurobonos ya, whatever it takes.

Francisco Javier de Tena